domingo, 14 de junio de 2009

Pool & Cool: Mirasierra Suite Hotel



Estar con un holandés te lleva a veces a hacer cosas "curiosas"...como buscar desesperadamente una piscina en Madrid. Fin de semana de puente en media España y 40 grados a la sombra. Las piscinas de los hoteles céntricos de Madrid piden una media de 30-40 euros por entrada. A raiz de una invitación que recibí para la inauguración de la terraza la semana que viene, el Mirasierra Suite Hotel se convirtió en nuestro destino de fin de semana. Es verdad que está cerca de la Castellana, IFEMA y Barajas, se llega en metro (Herrera Oria) fácilmente y el centro comercial La Vaguada está a un paseo...pero reconozco que si viniera a Madrid por turismo un fin de semana lo último que pensaría es quedarme aquí: por esa inercia de buscar siempre algo céntrico y cómodo para no complicarnos la vida. Mi estancia en este hotel me ha hecho recapacitar un poco mi forma de viajar, de que se pueden encontrar gangas increíbles a unos minutos alejados del centro de las urbes. 110 euros pagamos por una noche, con derecho a SPA, piscina y una suite de 60 metros cuadrados con cocina, mesa comedor, sillón, y un cuarto de baño impresionante. Hacía mucho tiempo que no estaba en una habitación tan grande, nueva y con una decoración moderna y lo que es más importante por este precio. La terraza y la piscina me recordó mucho al Meliá del Mar de Mallorca con la diferencia de que aquí te estás tomando un mojito rodeado de bloques de edificios, que le quitan glamour a este hotel 5 estrellas. Ideal para negocios, escapada romántica y desesperados por un chapuzón bajo el sol madrileño. También me han contado que es normal ver aquí a los jugadores del Real Madrid y otros nombres de la farándula.

The Penthouse Madrid: llega el verano




Si algo falta en Madrid son terrazas, al menos por el centro de la ciudad, y sin tener que esperar colas para coger una mesa...Con el Penthouse se inició una nueva moda de hoteles con terrazas. De un tradicional hotel taurino, el Hotel ME Reina Victoria ha pasado a ser al hospedaje más IN de la ciudad. Del éxito inicial quedaban largas colas de guiris para poder contemplar Madrid by night desde la Plaza de Santa Ana. La visita a este mirador se me resistía; las veces que lo intenté había fiesta privada y la semana pasada cuando lo conseguí pedían 10 euros por entrada con una consumición incluida...estragos de la crisis. La decoración moderna y su ubicación única hacen que esta terraza sea un negocio seguro la mitad del año. Las vistas no me han impresionado mucho; el ambiente, mucha gente joven (muy joven) e internacional se mezclan con distintos estereotipos. Las bebidas caras...como era de esperar...

Millenium 1> todo está inventado


No supe de esta trilogía de éxito hasta que empezó la promoción de Millenium 1. Hace tiempo que no iba al cine en blanco, sin haber leído alguna crítica o consejo de algún amigo. Lo cierto es que dos horas y media dan para mucho y puedo decir que en ningún momento tuve que mirar el reloj pero si que aparté la mirada de la pantalla en un par de ocasiones; hay algunas escenas para las que hay que estar preparado. Desde un repugnante tutor con pretensiones sadomasoquista, una punk inadaptada con trauma infantil y con dotes para la investigación, un periodista liberal condenado por una traición, pasando por los entresijos de una familia burguesa que esconde un pasado oscuro. Me gusta el enfoque de la trama pero las alusiones al Silencio de los corderos, Seven y cintas similares le quitan originalidad al igual que el desenlance, que pierde fuelle por segundos. Si la comparo con el resto de películas en cartel, la recomiendo para pasar un rato entretenido pero no justifica ni mucho menos la campaña de publicidad que la rodea.

Gabinoteca, propuesta gastronómica




Es curioso como cada persona vive una misma experiencia de forma diferente. He leído varias críticas de este local y todas positivas. De hecho, yo fui allí por recomendación de un compañero de trabajo.
Mi casa en Madrid se encuentra cerca de Las tortillas de Gabino, un restaurante emblemático en el Chamberí castizo y del que hablaré otro día. Hace varias semanas, los mismos dueños y una generación más joven han inaugurado este local cerca de la parada de metro de Gregorio Marañón. Copio una frase que resumen muy bien la experiencia que viví en este local: "tapas orginales en un ambiente pijo". El sitio es original, decorado en maderas rústicas - estilo nórdico, una larga y original barra donde picotear sin tener que reservar pero si algo me llama la atención de un restaurante aparte de la comida es la atención que recibo. Camareros estresados, que se enzarzaban entre ellos, que perdían las cuentas de cuantos estábamos en la barra, se tropezaban entre ellos y lo que nos llamó la atención es que el más estresado era el que gestionaba la barra. Fuimos a probar un viernes por la noche y quiero justificar este pésimo servicio con eso, el estrés del principiante. De lo que cuentan en otros blogs sobre cuestionarios para elegir el vino que se adapte más a tu personalidad, servicio atento y simpático, y demás yo no ví ni rastro. Lo mejor, el local fashion en el centro de Chamberí y la original y calidad de las tapas (con un precio un poco superior de la media, 4/5 euros por tapa). Me encantó el huevo con trufa y patata y el arroz negro con alioli. No tomé postre porque ya tenía prisa por terminar con el estrés de la semana...

sábado, 23 de mayo de 2009

From Russia with my love...

Aprovechando el puente de San Isidro en Madrid y con unos días extras nos plantamos en Moscú y San Petersburgo. Me he quedado con ganas de más, como casi siempre, pero en este caso quizás con más razón.



Después de cinco horas de vuelo, llegamos al aeropuerto de Domodevo y para aprovechar al máximo nuestra estancia, enlazamos con un vuelo local de 50 minutos por 60 euros que nos llevaría a San Petersburgo. Justo antes de embarcar, descubrimos que también habría sido interesante hacer el mismo trayecto en tren en cuatro horas. Yo me arrepentí de no haber cogido esta opción cuando me monté en el typolov; me daba la impresión de que no iba a aguantar la hora sobrevolando tierras rusas. Superado el susto inicial, en el aeropuerto de Pulkovo en Sant Petersburgo nos esperaba nuestro camarada Dimitri con cartelito en mano. Dimitri es el dueño de una compañía ilegal de taxis que nos hizo de taxista a la ida a la vuelta por unos 1000 rublos, precio bastante asequible si lo comparamos con los precios que nos daba el hotel y los taxis normales.



Al Petro Palace Hotel yo lo quitaría una de las cuatro estrella que tiene siguiendo los estándares de España pero pagamos por la excelente ubicación: a unos segundos de la Catedral de Isaac y a dos minutos de la Nevskiy Prospect, la principal avenida comercial de la ciudad. Como ya era tarde, paseamos por la zona y las calles vacías de alrededor del hotel (eran las 11:30 de la noche). Ya los primeros minutos en la ciudad me hizo pensar que el viento siberiano y la humedad nos acompañarían todo el viaje. Casi acierto.








La Catedral de San Isaac recuerda al Panteón y podíamos verla casi desde cualquier punto de la ciudad. Quisimos subir hasta la cúpula pero un cartel indicaba a los visitantes de "Strong Wind" por lo que decidimos visitarla sólo por dentro.



Lo mejor de la Catedral es la cúpula y las columnas de malaquita verde que no las había visto en mi vida. La plaza y los jardines que hay enfrente son el centro de las botellonas rusas el sábado por la tarde.




Al día siguiente, bajo los 5 grados y el viento contra nos dirigimos a la Iglesia de la Sangre Derramada. Es uno de los símbolos más destacados de la ciudad y la entrada vale unos 6 euros, un poco cara para lo pequeño que es pero la verdad es que impresiona todos los mosaicos de colores. Está abierta desde el 97 y se construyó como lugar de duelo por Alejandro II, que murió allí tiroteado por unos terroristas. En frente de la Iglesia, está el mercado de recuerdos. No lo recomiendo; sobre todo, si también se va a visitar Moscú. Desde mi lógica, comprar un recuerdo en S.P. sería más barato que en la capital. Pues no. Después de haber comprado mis matruschkas en este mercado intentando regatear el precio, me di cuenta que en Moscú podría haberlas comprado mucho más barata. La dura vida del turista...pero tengo que decir que son muy bonitas...