Después de cinco horas de vuelo, llegamos al aeropuerto de Domodevo y para aprovechar al máximo nuestra estancia, enlazamos con un vuelo local de 50 minutos por 60 euros que nos llevaría a San Petersburgo. Justo antes de embarcar, descubrimos que también habría sido interesante hacer el mismo trayecto en tren en cuatro horas. Yo me arrepentí de no haber cogido esta opción cuando me monté en el typolov; me daba la impresión de que no iba a aguantar la hora sobrevolando tierras rusas. Superado el susto inicial, en el aeropuerto de Pulkovo en Sant Petersburgo nos esperaba nuestro camarada Dimitri con cartelito en mano. Dimitri es el dueño de una c
Al Petro Palace Hotel yo lo quitaría una de las cuatro estrella que tiene siguiendo los estándares de España pero pagamos por la excelente ubicación: a unos segundos de la Catedral de Isaac y a dos minutos de la Nevskiy Prospect, la principal avenida comercial de la ciudad. Como ya era tarde, paseamos por la zona y las calles vacías de alrededor del hotel (eran las 11:30 de la noche). Ya los primeros minutos en la ciudad me hizo pensar que el viento siberiano y la humedad nos acompañarían todo el viaje. Casi acierto.
La Catedral de San Isaac recuerda al Panteón y podíamos verla casi desde cualquier pun
Lo mejor de la Catedral es la cúpula y las columnas de malaquita verde que no las había visto en mi vida. La plaza y los jardines que hay enfrente son el centro de las botellonas rusas el sábado por la tarde.
Al día siguiente, bajo los 5 grados y el viento con